Los días no destruyen, desesperan el alma

Por fin, el tiempo ha hecho estragos y en la cuarta xilografía la figura sedente parece haber asumido los estragos y efectos del tiempo. El árbol deshojado la acompaña en una desolación que ataca a la propia tierra en esas raíces puntiagudas y esas ramas yermas. La naturaleza ha asumido en ese árbol la fortaleza de los minutos y el personaje acuclillado acepta  con total sumisión - y comparte- lo ineludible del paso de las horas. A pesar de ello, la melancolía que muestra la figura en su postura, ese no querer ver cómo los rayos del tiempo destruyen, no es definitiva; espera cobijarse en sí misma, protegerse de esos rayos que, de manera optimista , podrán ser, quizá convertirse, en un halo de esperanza.

 
"Los días no destruyen, desesperan el alma"


Imágenes de las tres matrices:





No hay comentarios:

Publicar un comentario